Sin, sin, sin dinero y sin nada

EL LADO FLACO

Manuel Nava

En lo que va de la campaña electoral, tanto a nivel de la gubernatura como de la alcaldía de Acapulco, los candidatos han hecho propuestas que, si bien resultan atractivas, son financieramente inviables.

De acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación (ASF), las entidades federativas, a excepción de la Ciudad de México, tienen una elevada dependencia de los recursos que les transfiere la Federación y hacen un insuficiente aprovechamiento de las fuentes de recursos propios.

Junto con una “dependencia sostenida y estructural”, los gobiernos locales tienen, en su gran mayoría, debilidades en sus finanzas que se reflejan en un problema recurrente y creciente para dar respuesta a las demandas sociales y para atender los requerimientos financieros de su gestión.

En 12 entidades representan más de 90 por ciento de sus ingresos y en el caso de Guerrero la dependencia es 93.6 por ciento.

Además, ante un panorama en donde la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) no recibirá remanente del Banco de México (Banxico), en conjunto con una debilidad de los ingresos y menores saldos en los fondos de estabilización, se prevé que las finanzas públicas continúen presionadas este año.

El remanente de operación del Banxico se compone de aquellos recursos provenientes de la revaluación de las reservas internacionales y de los ingresos derivados de las diferencias entre los intereses que la institución cobra y paga a los intermediarios financieros. Por ejemplo, ante una depreciación del peso frente al dólar se revalúan los activos en moneda extranjera y eso puede generar el remanente.

De acuerdo con la Ley del Banxico y la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, de haber un remanente la institución central deberá entregarlo al gobierno en abril del siguiente año. El uso de estos recursos será para fortalecer la posición financiera del gobierno y garantizar la reducción de la deuda pública.

En este sentido, al menos 70 por ciento deberá ir para amortizar la deuda pública, mientras que el 30 restante se puede destinar al Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP) o a incrementar activos que fortalezcan la posición financiera del gobierno.

EL LADO FLACO está en que:

Banxico dio a conocer sus estados financieros del 2020, en donde resultó que no tuvo remanente de operación para transferir estos recursos a la Tesorería de la Federación.

La última vez que el gobierno recibió estos recursos fue en el 2017, por 321 mil 653 millones de pesos correspondientes al ejercicio del 2016.

El 2021 es un año donde el riesgo fiscal resulta más elevado que de costumbre porque tenemos, históricamente, problemas estructurales en las finanzas públicas pero, ahora, el riesgo se incrementó con esto de que, no se recibió remanente en conjunto con el agotamiento del Fondo de Estabilización de los Ingresos Públicos (FEIP), todo esto pasándonos en un momento donde la economía está débil y traemos caída en los ingresos, así como una elección que siempre alienta el gasto.

Si bien desde diciembre pasado la Secretaría de Hacienda dijo a inversionistas que probablemente se quedaría sin remanente, la preocupación es qué decisiones tomó la dependencia el año pasado -cuando se estimaba incluso un remanente histórico- con la esperanza de recibir recursos extra, lo que puede “apretar” aún más a las finanzas públicas al no recibirlo.

En la Ley de Ingresos de la Federación, si bien no se considera el remanente de operación de Banxico, sí existe un rubro llamado “otros” que prevé ingresos por 96 mil 427 millones de pesos este año; sin embargo, no se explica de dónde provendrá ese monto.