Diputado Esquivel, amafiado con líder sindical, crean pugna en Congreso Local
Palabras Mayores
Por Jorge Romero Rendón
El paro de labores que llevaron a cabo trabajadores del Congreso local no tiene ninguna justificación jurídica ni laboral, toda vez que fue el Tribunal de Conciliación y Arbitraje (TCA) la instancia que inhabilitó 63 plazas que se habían otorgado a la sección 55 del SUSPEG sin sustento legal, en un oscuro contubernio entre el expresidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Alfredo Sánchez Esquivel y el dirigente Fernando Martínez Román.
Tan burdo e ilegal fue el otorgamiento de 63 plazas a mediados del 2022, que fueron los propios trabajadores los que acudieron a denunciar ante el TCA las irregularidades cometidas por Esquivel y Martínez. En atención a esa queja, el TCA requirió al Congreso los elementos que dieran sustento legal a la asignación de las plazas, sin que nadie pudiera dar razón del caso.
Sin embargo, el que sí quiso justificar sus malos manejos fue el líder de la Sección 55 del SUSPEG, Fernando Martínez Román, quien se introdujo ilegalmente a las oficinas administrativas del Congreso, de donde sustrajo –robó- diversos documentos oficiales, por lo que ha sido sujeto a un proceso jurídico en el que se investiga su conducta, el manejo que le ha dado a diversos documentos, y para que responda legalmente como responsable de una falta grave.
Pero ante la denuncia en su contra, el dirigente se ha negado a responder y a comparecer ante las instancias del Poder Legislativo. Pero ante la presión del caso, promovió el paro de labores de los trabajadores del Congreso para tratar de esconder sus faltas, acusando falsamente a la actual presidenta de la Jucopo, Yoloczin Domínguez Sernade promover un ambiente de hostigamiento y de otras supuestas actitudes antisindicales…
Ante ataques injustificados, Yoloczin llama al diálogo…
Lo curioso es que la supuesta política antilaboral de que acusa a la líder del Congreso no existe, porque nadie ha presentado quejas al respecto. Y de hecho la diputada sí ha tenido una serie de reuniones con el secretario general de la Sección 55 y con los funcionarios del Legislativo para atender las demandas sindicales, expresando y demostrando su respeto y apoyo a la base laboral.
A esas reuniones la diputada Domínguez ha requerido la presencia del comité seccional en pleno, a lo que Martínez se ha negado, creando desconfianza y sospechas dentro del propio sindicato, pues no sólo se erige como mandamás, sino que existe recelo por posibles actos de corrupción y de tráfico de influencias a favor de sí mismo y de sus incondicionales, dado que es ampliamente sabido que el dirigente “estaba vendido al diputado Sánchez Esquivel”.
Toda esa trama ha dado pie a que se extienda la evidente creencia de que el paro laboral y las irregularidades de que hemos tratado aquí, son parte de un nuevo ataque de Esquivel –con Martínez como su títere- contra la diputada Yoloczin, a la que ha tratado de crearle conflictos, tratando de generar descontento entre los legisladores. Una estrategia que no le funcionócuando quiso impedir la llegada de ella a la presidencia de la Jucopo. Tampoco ha tenido temor ni escrúpulos para denunciar las irregularidades que dejó a su paso Esquivel, entre las que destaca el ostensible fraude cometido por la inútil demolición de la biblioteca del Congreso, por 10 millones de pesos.
Lo que al final está debilitando el liderazgo del dirigente sindical suspegista por sus corruptelas, y está dejando a Esquivel de nuevo en ridículo ante sus compañeros diputados, que no dan un peso por las intrigas ni por la flojera del ayutleco que le ha fallado a su pueblo al no cumplir con su labor legislativa ni de gestoría. Todo un caso…