¿Cuál fracaso?
ECOS DEL SILENCIO
E. Antonio Hernández Peralta
Voces opositoras se congratularon porque la Consulta Popular no alcanzó el mínimo requerido para que sus resultados fueran vinculatorios; los ex presidentes panistas Vicente Fox y Felipe Calderón hasta se burlaron de las personas que acudimos a las urnas y emitieron risas socarronas para despreciar el ejercicio. El colmo fue que el perredista Jesús Zambrano afirmó categórico que fue un fracaso, pues sólo acudieron 6.6 millones de personas para atender el llamado del presidente López Obrador a darle validez moral al castigo para los cinco ex mandatarios, desde Carlos Salinas hasta Enrique Peña Nieto.
Pero ¿fue un fracaso? Hablemos de números:
En la pasada elección federal del 6 de junio de 2021, el PAN obtuvo apenas 3 millones 828 mil 228 votos (7.8328%); el PRI obtuvo dos millones 715 mil 123 sufragios (5.553%); y el PRD a duras penas 248 mil 505 votos a su favor (0.5084%). Como coalición apenas juntaron 12 millones de sufragios. Los porcentajes son con respecto al total emitido.
Cabe resaltar la poca memoria del perredista al emitir su juicio, pero no menos nefastas e hipócritas las de los connotados panistas y priístas.
La Consulta Popular obtuvo 6.6 millones de votos, pero obtuvo más sufragios que los partidos opositores por separado, con tres veces menos el número de casillas instaladas y con mucha menor promoción del Instituto Nacional Electoral (INE) para que se diera a conocer entre la población. Entonces ¿cuál fracaso?
En la elección presidencial de 2018, Ricardo Anaya, candidato del PAN, obtuvo 12 millones 610 mil 120 sufragios (con lo cual supera el promedio obtenido como coalición del PRI-PAN- PRD en los comicios de 2021). José Antonio Meade, del PRI, consiguió 9 millones 289 mil 732 votos, apenas 2.7 millones por encima de los emitidos en la Consulta Popular; el candidato “independiente” Jaime Rodríguez Calderón, sólo alcanzó 2 millones 961 mil 732 votos, el comparativo resulta lastimoso.
Entonces, pregunto de nuevo, ¿fue un fracaso?
Fue obvio el poco interés y apatía mostrado tanto por la población en general como por el supuesto árbitro electoral, tanto para ejercer el derecho al voto, como para organizar el ejercicio de parte de una y del otro. El INE siempre se mostró reacio a llevar a cabo la Consulta Popular, esgrimiendo argumentos carentes de lógica, como que no tenía dinero para organizarla, planificarla y ejecutarla. Y resalta la oposición inédita del consejero presidente del organismo electoral, Lorenzo Córdova Vianello, tanto al ejercicio en sí como para hacerlo realidad.
Hoy presume hipócritamente, que la Consulta Popular fue todo un éxito.
La verdad es que, a pesar de los obstáculos impuestos por el INE, los partidos opositores, la comentocracia televisiva y periodística, los ex presidentes panistas y priístas, cambios de ubicación de casillas, instalación de sólo un tercio de las utilizadas en la elección intermedia de este año, entre otros, el lograr que más de 6 millones de mexicanos salieran a ejercitar su derecho a manifestarse de manera libre y consciente para llevar a juicio a los últimos cinco ex presidentes de México fue todo un triunfo si tomamos en cuenta todos los impedimentos que impusieron tanto autoridades electorales como el conjunto de la oposición a la Cuarta Transformación.
Fue el primer ejercicio de su tipo para consultar a la población en cuanto a la toma de decisiones, alrededor de 97.721% de los votos optaron por el Sí, mientras que el No, apenas consiguió 1.545% de la votación total.
Aunque los resultados obviamente no pueden ser vinculatorios (autoridades en la materia decidieron que tenía que ser el 40% del padrón de electores), tanto el Presidente de México, como quienes participamos en el ejercicio consideramos que dan pie para organizar, ahora sí, una denuncia contra los ex mandatarios y otros funcionarios como gobernadores y alcaldes que abusaron de su cargo para enriquecerse, para medrar con el erario público, para hacerse de propiedades, dinero y otros bienes tras desviar cantidades millonarias de la Hacienda pública hacia cuentas en paraísos fiscales tales como el más reciente caso descubierto: las cuentas de priístas en Andorra; sin olvidar los Panama Papers, que pusieron al descubierto un sinfín de cuentas bancarias con irregularidades tanto de funcionarios públicos como representantes de la iniciativa privada de México y otros países.
¿Fracaso? ¿Cuál fracaso?